Hoy decidí ponerme a hablar con las velas, ellas que tan candentes y serenas se desvisten al
compás de los suspiros.
Movimientos leves tan magnetizantes como la "S" que tu clavícula perfila.
Tan imperfectamente completa y
frágil. Movimientos leves tan magnetizantes como la "S" que tu clavícula perfila.
La llamaban Invierno inverso porque cada vez que aparecía el hielo se juntaba con el fuego y formaban la escultura más perfecta y jamás vista.
Tú, que tanto temor le tienes a la latitud, piensa que eres invierno y te veo en cada paso que doy, que tanteo tu voz en cada susurro del viento filtrándose entre las lunas, empañandome las dudas y llevándolas a la liberación.
Tu tacto, la seda que me abriga durante toda la estación.
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