martes, 8 de diciembre de 2015

Invierno inverso.


Hoy decidí ponerme a hablar con las velas,
ellas que tan candentes y serenas se desvisten al 
compás de los suspiros. 
Movimientos leves tan magnetizantes como la "S" que tu clavícula perfila.
Tan imperfectamente completa y frágil. 
La llamaban Invierno inverso porque cada vez que aparecía el hielo se juntaba con el fuego y formaban la escultura más perfecta y jamás vista.
Tú, que tanto temor le tienes a la latitud, piensa que eres invierno y te veo en cada paso que doy, que tanteo tu voz en cada susurro del viento filtrándose entre las lunas, empañandome las dudas y llevándolas a la liberación.

Tu tacto, la seda que me abriga durante toda la estación.

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